¿Por qué filtrar el agua del grifo?
Abrimos el grifo cada día para beber, cocinar o preparar café, confiando en que el agua que llega a nuestros hogares es apta para el consumo. Sin embargo, durante su recorrido por la red de distribución puede entrar en contacto con tuberías antiguas, sedimentos o restos de cloro que afectan a su sabor, olor y calidad.
Filtrar el agua no significa que el agua de la red deje de ser potable, sino mejorar su calidad para el consumo diario.
¿Qué puede contener el agua del grifo?
Dependiendo de la zona geográfica y del estado de la red de distribución, el agua puede contener:
- Cloro utilizado en la desinfección.
- Arena y sedimentos.
- Óxido procedente de tuberías antiguas.
- Microplásticos.
- Olores o sabores poco agradables.
Ventajas de utilizar un sistema de purificación
Los sistemas de filtración ayudan a:
- Mejorar el sabor del agua.
- Reducir el olor a cloro.
- Retener sedimentos y partículas.
- Disfrutar de agua de calidad directamente del grifo.
- Reducir el consumo de agua embotellada.
Una solución cómoda y sostenible
Contar con un sistema de purificación permite disponer de agua de excelente calidad en cualquier momento, evitando el transporte y almacenamiento de botellas de plástico y contribuyendo a un consumo más responsable.

